El Ayuntamiento de Pravia ha anunciado el fin del experimento que ha realizado con los habitantes del valle del Bajo Narcea. Este ha consistido en ver la evolución física y psicológica de los vecinos de Corias, Repolles y Luerces a lo largo de casi ocho años al quitarles la posibilidad de ver televisión.

Los resultados no han sido los esperados en un principio. Se aguardaba por una mayor sociabilidad y amabilidad, unos niveles de ingenio muy superiores a la media y una capacidad intelectual inusitada. Sin embargo, las consecuencias observadas han reflejado un aumento de la irascibilidad y enfado, sobre todo con las autoridades. El gobierno local ya ha reconocido el fracaso de sus investigaciones y ya ha accedido a poner el ON en el repetidor de Quinzanas. «Mañana mismo enchufamos la antena y ya le damos al interruptor», afirmaron fuentes anónimas de la corporación local.

Tras el anuncio, en los tres pueblos afectados se mezcló la alegría por volver a sintonizar la televisión con el enfado por ver cómo su propio gobierno les engañaba. «Ya decía yo que había algo raro», decía algún lugareño. Los afectados no descartan emprender acciones legales para ser indemnizados por daños y perjuicios: «Me perdí toda la infancia de María Alcántara», se quejan en el Bajo Narcea. «Y yo las Champions del Madrid», se queja un futbolero. «Pero si eso lo echaban por cerrao», le replicaba un paisano a su lado.

Más de siete años que se han hecho largos para unos vecinos que ya están hartos de experimentos y mentiras en el Bajo Narcea.

*** El Cuervo Descontento es una sección satírica cuyo contenido no tiene nada que ver con la realidad. O quizá sí y haya más verdad de la que parece.

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