Cada comentario que el director de este diario me hace llegar acerca de la cobardía que implica escudarse tras un seudónimo, estoy más seguro en lo correcto de haber adoptado esta decisión. Apelar a la falta de testosterona excusándose en “me gustaría saber a quién me dirijo” me deja muy a las claras que lo que les importa no es el mensaje sino el mensajero. Lo que no entiendo es a qué viene ese interés. ¿Acaso quieren marcarme para señalarme por la calle?

Insisto en que lo importante es el mensaje. Aunque, por lo visto, las opiniones contrarias y poco amables, aunque siempre veraces (insisto en este particular), producen escozor y comentarios tipo «¿qué personaje es capaz de criticar a estos políticos tan buenos y eficaces que yo he votado? ¡Habrase visto! ¡Qué desfachatez!” Y sinceramente, me da lo mismo lo que les importe a estas personas más cerca del talibanismo político que de otra cosa. Son muy libres de leer o no este medio. Por cierto, todavía no ha salido ni uno de ellos a rebatir alguno de los argumentos esgrimidos tanto por un servidor como por mis compañeros en el Praviano. Si acaso, se nos acusa de tendenciosos o de sesgados. Y a esos críticos les contesto sin problema.

Miren, para alabar a nuestro consistorio ya hay suficientes medios. De TeleNarcea, ese canal que cada año puntualmente recibe unos 18.000 euros de todos los pravianos, realmente no tengo pruebas de que lo hagan porque sigo sin poder sintonizarlo en la TDT. Y ni Telecable, Vofadone TV, Orange TV o Movistar la ofrecen tampoco (miraré en Netflix, HBO o Amazon Prime no vaya a ser…). Pero, en vista de la suculenta subvención municipal recibida, me imagino que serán de todo menos imparciales con nuestro equipo municipal. Tenemos además la web y redes sociales de nuestro ayuntamiento. E incluso el periódico más importante de nuestra región. Por lo que, de vez en cuando, no está de más que algún medio muestre la otra cara, la menos amable, pero que en definitiva es la que interesa a todos y todas los pravianos. Si hay algo de lo que estoy seguro es que el equipo de el Praviano jamás usará la cita de Marx (la del bueno, la de Groucho): “Estos son mis principios. Si no le gustan, aquí tengo estos otros”. Y mis principios son los de denunciar la desidia con la que desde hace muchos años se ¿gobierna? Pravia.

Hace pocas fechas un buen amigo me comentaba que era una pena que no estuviera el socialista Toni Solar, que echaba de menos que no se presentase a estas elecciones y, que de hacerlo, probablemente le votaría. Argumentaba que estaba seguro de que lo que había hecho (lo de los parquímetros) no había sido por mala fe. Me abstengo de emitir cualquier opinión a ese razonamiento. Para eso ya están las sentencias judiciales en firme emitidas por un tribunal. Pero de lo que estoy seguro es de que esta semana debería replantearse seriamente esa opinión.

La manzana envenenada que ha dejado el señor Solar a nuestro ayuntamiento con el plan parcial de Agones, un plan que convierte una zona inundable en un marco incomparable para edificar (nota, adoro las casas con embarcadero), puede llegar a costar a nuestros bolsillos más de un millón de euros. Otro millón de euros a sumar al 1,5 que ya hemos tenido que devolver al Principado por no justificar subvenciones de la Azucarera. La letra pequeña, el oscurantismo y la ingeniería contractual/financiera es lo que tienen.

De nuevo, quédense con el mensaje y olvídense del mensajero. Más que nada porque a lo mejor no tengo ganas de perder mi puesto en el Ayuntamiento o que dejen de traer su coche a mi taller o que no acudan a mi despacho profesional. O, simplemente, no tengo ganas de que les pueda afectar a mis hijos.

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