Sí hay tranvía en Pravia

Se llama «El Fabiolo”, costó 1,4 millones de euros, se presentó en 2011, nunca llegó a funcionar y se construyó y guardó en los talleres que la antigua FEVE tiene en Pravia.

Desde que el Ayuntamiento de Pravia publicó en la web municipal la nueva Ordenanza de Tráfico del concejo, las chanzas respecto a las sanciones por aparcar en la vías del tranvía que aparecen en el anexo no han dejado de sucederse. Vías no hay, pero sí tranvía en Pravia.

El 24 de septiembre de 2011 el entonces presidente de FEVE, el socialista Ángel Villalba, presentaba en Pravia El Fabiolo, el primer tranvía de hidrógeno de Europa. La idea había nacido en 2008 del entonces gobierno del PSOE de Vicente Álvarez Areces y estaba pensada para turistas en el oriente asturiano. Pero su desarrollo y construcción se dio en los talleres de la compañía en la villa praviana. Su presupuesto inicial era de un millón de euros, aunque después el gobierno del Principado de Asturias reconocería que esa cifra aumentó un 40%, hasta los 1,4 millones. Era el final de la época donde parecía que el dinero caía del cielo. En este caso, en forma de botellas de hidrógeno y pilas.

El Fabiolo fue concebido como un «proyecto pionero y único en Europa», según el socialista Ángel Villabalba. El coste final fue de 1,4 millones y tan pionero fue que nunca llegó a recorrer un kilómetro

Se trataba, según las explicaciones dadas en la presentación, de un medio de transporte que iba a alcanzar los 20 kilómetros por hora y a tener una capacidad para 30 pasajeros. Su puesta en marcha estaba prevista para 2012, es decir, apenas tres meses después de aquella puesta de largo. Sin embargo, El Fabiolo nunca recorrió un solo kilómetro. “La empresa hizo una propaganda tremenda basada en mentiras porque sabía que no podría echar a andar”, decía un trabajador de la compañía a La Nueva España en aquella época. Desde entonces, ese tranvía es símbolo del derroche de FEVE que hoy siguen pagando los usuarios a pesar de haber sido absorbida por RENFE y ADIF: 1,4 millones en un tranvía que nunca tuvo vida y que comenzó a oxidarse en el mismo lugar en el que nació, la estación de tren de Pravia.

Hoy El Fabiolo vuelve a recobrar vida, aunque esta solo sea imaginaria y gracias a al anexo de la Ordenanza de Tráfico que menta al tranvía como medio de transporte. Quizá solo haya que resucitar a ese viejo y oxidado tranvía en el que se gastaron 1,4 millones de euros para pudrirse bajo la mirada de la villa. Tranvía sí hay. Solo faltan unas vías.

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