Esta semana ha comenzado la campaña electoral, así que voy a tomarme un pequeño descanso y por una vez voy a dejar que sean los propios protagonistas, los políticos, quienes se despellejen entre ellos. Tendremos tiempo más adelante para seguir sacándoles los colores. Y, ya que hablamos de sacar los colores, es precisamente lo que voy a hacer hoy aunque hasta yo mismo esté implicado.

Echando un vistazo a los resultados obtenidos por la hermandad de donantes de Asturias en su última visita a Pravia, no me queda otra que decir que somos absolutamente insolidarios. Sí, así de claro. Los números son esos fríos reflejos de la realidad ante los que es imposible esconderse. Y en esta ocasión nos dicen que deberíamos pensar más en nuestros vecinos, amigos y familiares y contribuir con un gesto tan necesario como sencillo.

Pravia cuenta con un censo cercano a los 9.000 habitantes. Bien, pues ¿saben cuántos han donado en las dos jornadas en las que la unidad móvil de donaciones ha estado en nuestra villa? ¿No? Hagamos un juego. Planteemos un porcentaje bajo: ¿les parece bien digamos un 5%? Esto supondría que se donaría tan solo 450 bolsas (una por persona). ¿Estarían contentos con esa cifra? Sinceramente creo que no. Pero ¿y si les dijera que lo donado en Pravia no apenas es la octava parte de esa cantidad? Sorprende para mal, ¿verdad? Pues esa es la triste, tristísima diría yo, realidad. 68 bolsas, menos de 1% de la población. Es decir, de cada 100 personas que conocen o se encuentran a diario en Pravia, apenas medio cuerpo de una de ellas ha donado sangre. ¿No creen que deberíamos mirárnoslo?

Nos encanta ser solidarios, ayudar al vecino de boquilla y pontificar en la barra del bar. En definitiva, cuando nos dan la oportunidad de poner en práctica todos esos ideales, todos esos sentimientos, fallamos como escopetas de feria. Amigos, dejemos los ideales de salón para otro día, remanguémonos de una vez y contribuyamos con uno de los gestos más altruistas y que más vidas salva: donemos sangre.

Espero que estas palabras contribuyan a concienciarnos y la próxima vez que echemos un vistazo a los resultados obtenidos en Pravia, no se nos vuelva a caer la cara de vergüenza.

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