Transcurrido un mes desde las inundaciones, los usuarios de las piscinas y el gimnasio de Agones aún no tienen noticias sobre cuándo podrán volver a disfrutar de estas instalaciones municipales. De acuerdo que los daños han sido cuantiosos, pero esto no es excusa para que en un mes no se haya tomado ninguna medida para volver a prestar este servicio a los pravianos.

La empresa encargada de la gestión está esperando a que las aseguradoras indemnicen para retomar la actividad. No sé ustedes, pero en mi caso mi negocio no puede permitirse estar cerrado indefinidamente esperando que las empresas con las que tengo contratado mi seguro tomen una decisión. Cosas de la subcontratación municipal.

Son cosas de la subcontratación municipal con uno de esos contratos en el que ambas partes ganan pero la del Ayuntamiento parece desaparecer

Mientras tanto, los usuarios siguen sin tener ningún tipo de noticia y sin poder disfrutar de unas instalaciones por las que pagan doblemente, vía cuota mensual y a través de sus impuestos. Insisto en que en esta ocasión los daños han sido cuantiosos, pero no tenemos noticias de que en este mes se haya realizado ningún tipo de actividad. Pero claro, Asturagua tiene uno de esos contratos en el que ambas partes ganan y al que los americanos denominan “win win” pero en el que uno de los “win”, el del Ayuntamiento, por supuesto, desaparece.

Si las instalaciones dan pérdidas, no hay problema: el Ayuntamiento se hace cargo. Así que, como es lógico, a la empresa si está abierto o cerrado les da absolutamente lo mismo a final de año ya que la empresa recibirá lo que corresponda y santas pascuas. Entre tanto, los ciudadanos continuarán disfrutando de unos servicios cada día más mermados.

Unas máquinas que se han acostumbrado a portar indefinidamente el cartel de «No funciona»

Hay que recordar que casi anualmente, y fruto de una previsión sin igual, las instalaciones quedan sumergidas bajo las aguas del Aranguín. Sería ideal si el aquagym fuera la actividad principal pero, sin embargo, no son demasiado buenas para unas máquinas que se han acostumbrado a portar indefinidamente el cartel de «No funciona» cuando no desaparecen, sin sustitución faltaría más, directamente.

La pregunta es clara: ¿Hay alguien en el ayuntamiento que supervise el cumplimiento de las obligaciones contractuales con las empresas contratadas para la prestación de servicios? O, por el contrario, cualquier reclamación queda ahogada por los gritos de la afición del Camp Nou.

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