Recuerdo imágenes que abrían telediarios con políticos inaugurando obras a escasas semanas de las elecciones. Me vienen a la mente alguna de esas obras, siendo cerrada inmediatamente después por inacabada. Pensaba que estos actos eran exclusivos de políticos de alto caché que suelen chupar cámara con cierta frecuencia. También imaginaba que los políticos honrados y cercanos al pueblo no incurrían en tal desvergüenza.

Como bien dice mi madre, «de bueno pareces tonto», y así me siento en estas fechas. Siendo un observador estático de la actualidad praviana y su ayuntamiento y echando un vistazo a los últimos 4 años, podemos dibujar un camino marcado en 2 etapas: tres años y medio de parálisis total y 6 meses de obras compra-votos. Todo ello, claro está, con la connivencia de la oposición (para qué vamos a molestar al señor alcalde).

Sin planificación, solo buscando la foto y dando igual cuántas veces se repiten las obras en el mismo lugar: ese es el planteamiento del gobierno del PSOE en Pravia

Y ustedes dirán, ¿por qué se siente tonto? Son obras. En muchos casos, necesarias para el pueblo y solicitadas por los vecinos. Pues les resumiré en 4 puntos el porqué de mi posición:

  1. No se discute la necesidad. Por ese motivo, estas actuaciones deberían haberse planificado antes y ser ejecutadas a lo largo de la legislatura.
  2. No hay una planificación objetiva: hoy asfalto este camino, mañana reparo un parque, después cambio unas bombillas y finalmente acondiciono un centro social. El único objetivo es la visibilidad, la foto, el chaleco amarillo en la espalda del alcalde. ¿Saben ustedes la cantidad de euros despilfarrados por no tener un plan de obras como Dios manda? ¿Saben la ineficiencia que esa forma de trabajar genera? Seguramente nuestro alcalde no.
  3. Se hacen obras sin importar el cómo, ni el por qué. Hacemos una pista de skate y la tiramos en la siguiente legislatura. Cambiamos el suelo del parque infantil 3 veces. Parcheamos carreteras hasta en cinco ocasiones. ¿Para qué reparar en tal extra-coste cuando nos enfrentamos a unas elecciones municipales? ¿Y qué si incurrimos en un gasto que no nos permite salir del plan de ajuste en los tiempos previstos?
  4. Finalmente quiero incidir en lo indigno de estas acciones. Buscan al débil, hacen la obra como si de una limosna se tratase y sacan la foto con este buen vecino. Y, ojo, el vecino debe estar eternamente agradecido (qué buen alcalde tengo que piensa en mí). Son gente que se declara de izquierdas pero usan las artimañas más clasistas que puedan existir.

En resumen, tenemos un problema. La red clientelar tan bien tejida por este PSOE hace al pueblo rehén de sus actuales dirigentes. Y, de forma sibilina, le mete el miedo en el cuerpo por si el poder cambia de bando. Pues bien, los pravianos debemos ser libres y tenemos que entender que nadie debe condicionar nuestro voto. Tenemos que ser capaces de exigir a nuestros políticos y elegir lo mejor para nuestro concejo. Eso sí, pensando en 4 años y no, exclusivamente, en las obras de la vergüenza.

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