Que Pravia se cae es un hecho. No en vano nuestra villa fue elegida como plató ideal para representar a una ciudad asolada por una catástrofe nuclear. Dieciséis años de socialismo es lo que tiene… A lo mejor eso podría dar una pista a nuestros eficientes gobernantes sobre cuál es la imagen percibida de nuestra villa.

Parece que en esta ocasión el equipo municipal recogió el guante y a fin de paliar esta decadente imagen, y de la mano del gobierno autonómico del PSOE (por cierto, ¿alguien sabe algo de nuestro presidente?), ha presentado un «ambicioso» plan de renovación del casco antiguo dotado con la nada despreciable cantidad de (leáse imitando a Pablo Motos cuando da la tarjeta a sus espectadores) ¡¡¡40.000 eurazos!!! Y es que yo prefiero todavía fiarme del Boletín Oficial del Principado, que en estos casos es la Biblia de los datos, a hacerlo de ciertas noticias que siempre parecen ir en una dirección muy similar. Con ese presupuesto, la verdad, poco se puede hacer a no ser que luzcas una poblada barba, vistas camisas de leñador y presentes Bricomanía.

Con el ambicioso plan de reconstrucción del casco histórico, hay dinero suficiente para cambiar felpudos, renovar cubos de basura y sustituir macetas de geranios

Ya tenemos claro que, con las ayudas propuestas, las casi cien viviendas que podrían acogerse a este supercalifragilístico chachipiruli plan tocarían a unos 400 euros, peseta arriba, peseta abajo. Suficientes para cambiar los felpudos de todas las viviendas, renovar los cubos de basura incluyendo el amarillo, el verde y el azul (esperemos que algún día podamos comprar el marrón del orgánico) y por supuesto sustituir las macetas de geranios que no hayan soportado este crudo invierno. Si eso no es renovación yo ya no sé qué queréis.

Vuestro problema es que no sabéis leer entre líneas. Este plan no es más que una pieza de un brillante y ambicioso  proyecto para mejorar la oferta de ocio de nuestros mayores, que por no tener, ya no tienen ni obras para echar las mañanas.

Nuestro alcalde se encuentra muy activo últimamente en tareas de supervisión obrera

Si usted y su vivienda cumplen los requisitos solicitados (ni la Unesco pone tantas condiciones para engrosar el patrimonio de la humanidad), entonces nuestro alcalde, muy activo últimamente en tareas de supervisión «obrera», encabezaría grupos de apoyo de aquellos que, ante la magnitud de la ayuda percibida, no tuvieran más remedio que afrontar por sí mismo las obras. Puede parecer baladí pero ¿hay algo más bonito que escuchar un “la mezcla no se hace así” o “el gotelé no va a coger”? Yo digo que no.

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