Todos ustedes conocerán la película El hombre que susurraba a los caballos. Dirigida y protagonizada por Robert Redford, narra la historia de un hombre que tenía el don de comunicarse con los caballos, susurrándoles día tras día, para acabar por domarlos. Ese mismo don parecía tener el concejal Diego Cuervo, capaz de convertirse en el hombre fuerte de los últimos alcaldes socialistas de esta villa: Juan González, «Toni» Solar, y el actual David Álvarez.

La noticia, más allá de la sorna del tranvía y el ya famoso Fabiolo, que casi ha monopolizado la actualidad praviana estos últimos días ha sido precisamente el juicio contra el citado Cuervo. Renunció a su acta ‘in extremis’, pocos días antes de que comenzara su juicio por homicidio imprudente. Da la impresión de que el líder del PSOE praviano, David Álvarez, no se atrevió a exigirle que renunciara cuando correspondía, es decir, al día siguiente del fatal accidente.

Aunque oficialmente estaba relegado de sus funciones, era un secreto a voces que seguía ejerciendo de concejal de gobierno

La historia ya la conocemos casi todos, pero vamos a resumirla para quienes se estén adentrando hoy en este triste asunto: una boda, un banquete, generosidad con el alcohol pero tacañería para pagar veinte euros de taxi, conducción temeraria y accidente, final trágico con un fallecido inocente y una familia rota. Los hechos ya están prácticamente demostrados, y el juicio sólo servirá para concretar la pena. Resulta inexplicable que el citado concejal siguiera ejerciendo su responsabilidad política desde que provocó (supuestamente) ese accidente hasta hace apenas unos días.

Aunque oficialmente estaba relegado de sus funciones, era un secreto a voces que seguía ejerciendo de concejal de gobierno. Bien de tapadillo, desde el despacho de vicealcaldía, o públicamente, cuando el ego le hacía acudir a actos oficiales, para demostrar a sus ¿compañeros? de partido y vecinos en general, que todavía tenía la confianza del alcalde.

«Lo de Cuervo va a costarnos caro», decía un socialista a un amigo suyo en un tono más alto del que a su partido le hubiera gustado

Al parecer, este empeño del alcalde por mantener a Cuervo en el puesto hasta el último minuto, se ha debido a su convencimiento de que no hay otra persona con suficiente capacidad para sucederle entre su equipo de gobierno. Esta «confianza ciega» de Álvarez en Cuervo provoca bastante resquemor en las filas socialistas, según parece. «Lo de Cuervo va a costanos caro», decía uno de ellos a un amigo la semana pasada, quizá un par de tonos más alto de lo que debiera, mientras miraba hacia Los Moutas a través de la cristalera. Al margen de asuntos internos socialistas, este incidente es tan grave, y de una persona tan relevante en el equipo de gobierno, que su proceso judicial va a dejar al alcalde en K.O. técnico lo que queda de legislatura.

Por lo pronto, los próximos días, tendremos a un alcalde con la almohada puesta en Oviedo (donde reside), la billetera abierta en Pravia (donde cobra el sueldo), y la cabeza en Avilés (donde se juzga a su hombre de confianza).

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: