Cómo gestionar una crisis enviando emojis

Alfonso S. Agones desvela datos de cómo fueron gestionados desde la distancia aquellos dos días de crisis en Pravia por las inundaciones que incomunicaron el concejo.

Como ustedes saben, «París bien vale una misa» es una frase atribuida a Enrique de Borbón, pretendiente protestante al reino de Francia que decidió convertirse al catolicismo para poder reinar. Desde entonces, viene utilizándose con el sentido de que es útil renunciar a algo para obtener lo que realmente se desea (fuente: Wikipedia).

A gestionar correctamente una crisis es a lo que prefirió renunciar el alcalde con tal de pasar unos días en FITUR (la feria internacional de turismo que se celebra cada año en el recinto ferial de Madrid). Debería de haber vuelto a Pravia aquellos días en los que la lluvia se llevó por delante parte de nuestros puentes, de nuestras cosechas, de nuestras carreteras, de nuestros negocios o de nuestros ahorros.

¿Quién fue uno de los concejales destinatarios de los mensajes del alcalde en plena crisis por las riadas? El mismo que, en teoría, estaba fuera del gobierno municipal por estar acusado de homicidio imprudente

Decir que estás en FITUR promocionando el concejo que gobiernas, reconozcámoslo, «queda guay». Es una manera de decir a tu electorado que eres dinámico, que trabajas duro, que te preocupas por tu gente, aunque realmente después te pases la mitad del día curioseando por los stands de países tropicales o tratando de hacer migas con esos dirigentes de tu partido que el resto del año te ignoran. En lugar de volver de inmediato a Pravia, el alcalde gestionó esa gran crisis, durante un par de días, enviando mensajitos de whatsapp desde el recinto del IFEMA.

¿Y quién era uno de los concejales destinatarios de esos mensajes? ¿Lo adivinan? El mismo que, en teoría, estaba apartado de sus funciones por estar acusado de homicidio imprudente. Varias imágenes en prensa les muestran juntos visitando desperfectos días después de que todo ocurriera. Afortunadamente, también le encargó la tarea a la concejala Valle Iturrate, sin duda más trabajadora y con menos afán de protagonismo que su hasta hace pocos días compañero de gobierno.

Al tercer día, el alcalde regresó. Se desconoce si le entró el sentido común o se le agotó el saldo de la tarjeta «Ticket Restaurant»

Sin embargo, volvamos a las riadas. Hay que reconocer que las hubo en todos los municipios asturianos. Sería muy injusto acusar al alcalde de todos los desperfectos ocurridos. Y no lo vamos a hacer. No obstante, en otros concejos, sí hubo una cierta previsión que en Pravia faltó. Previsión para hacer obras de mejora y limpiar maleza y residuos allí donde era competencia del ayuntamiento. O exigir que lo hiciera la Consejería del Principado o la Confederación Hidrográfica en aquellas zonas que les correspondían a ellas. Pero claro, para exigirles, primero tienen que escucharte. Y para escucharte, primero tienen que recibirte en el despacho o cogerte el teléfono. Y en ambas cosas ha tenido muy poco éxito nuestro alcalde desde que tomó el bastón de mando a pesar de que eran administraciones dirigidas por el PSOE.

Eso sí, cuando el daño ya estaba hecho, cuando ya se habían producido cuantiosas pérdidas para el municipio, el alcalde logró la ansiada foto con la delegada del Gobierno. A buenas horas, mangas verdes. Porque, señores y señoras, al tercer día, el alcalde volvió a Pravia. Desconocemos si porque finalmente le entró el sentido común o porque ya no le quedaba saldo en la tarjeta de «Ticket Restaurant».

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